10 de Septiembre | Día Mundial de Prevención del Suicidio
En el mundo más de 800,000 personas se suicidan cada año, lo que representa una muerte cada 40 segundos. El suicidio es la segunda causa principal de muerte en el grupo etario de 15 a 29 años (OMS; 2014).
Europa y América son los continentes en los que la diferencia entre la tasa de suicidio entre hombres y mujeres es más prominente. En Europa se suicidan 4,9 mujeres de cada 100.000 habitantes y 20 hombres, que representa más del cuádruple. Por otro lado, en América lo hacen 2,7 mujeres y 9,8 hombres por 100,000 habitantes (BBC, 1 Abril 2016).
Según datos del Sistema de Morbi-Mortalidad del Ministerio de Salud de El Salvador (Minsal, 2016) entre 2010-2016 han ocurrido 1,427 casos, teniendo una tasa promedio de suicidios de 3.91 por 100,000 habitantes. El 60.2% suele suceder en el rango etario de 15 a 34 años (Minsal, 2016), de estos datos la distribución de suicidios por sexo fue del 86.29% para hombres, y un 33.71 % para mujeres.
Las principales causas para cometer suicidio que ha identificado la Organización Mundial de la Salud (OMS) son enfermedades mentales, principalmente la depresión y los trastornos por consumo de alcohol, el abuso de sustancias, la violencia, la exclusión, las sensaciones de pérdida y diversos entornos culturales y sociales constituyen importantes factores de riesgo de suicidio.
En El Salvador también puede estar asociado, sin excluir las anteriores, la desesperanza ante los altos niveles de violencia presentes, que generalmente son los hombres las principales víctimas mortales. Escenarios donde existen la presencia de pandillas, el narcotráfico, el reclutamiento forzado, el abuso de autoridad policial, el desplazamiento forzado o el confinamiento forzoso que están asociado a salvaguardar la vida, pueden ser factores que contribuyen a sentir un nulo o extremadamente limitado el control de la propia vida, al igual en la capacidad de vivir de otro modo alejado de esta forma de vivir.
Masculinidad.
En el mundo el suicidio está asociado mayormente a hombres. Una de las respuestas posibles a la pregunta ¿Por qué los hombres se suicidan más que las mujeres? Podría ser que los efectos que el modelo hegemónico de la masculinidad limita a factores protectores del suicidio. El modelo hegemónico impone exigencias de cómo deberían ser los hombres. Esas exigencias se concretizan con una imagen que los hombres deben de ser fuertes, racionales, dominantes, autónomos, independientes, activos, competitivos, poderosos; en suma, invulnerables.
Esa imagen fuerte no deja cabida a expresión de emociones como la tristeza, el miedo o la preocupación. Por ende, los hombres deben de buscar formas de lidiar con las disonancias con esa imagen. Además, se relaciona, con el poco cuido o la baja importancia de la salud porque el buscar ayuda se vincula con “falta” de masculinidad y que los hombres deben de resolver los problemas por ellos mismos. También, una visión tradicional generalizada es que el hombre debe de ser el proveedor en el hogar, por lo que las causas como el desempleo, deudas, o presiones económicas se vuelven un factor de riesgo.
Generalmente, el consumo de alcohol o drogas como mecanismo para control emocional, pero que puede ser un mecanismo ilusorio, y no tan eficaz, ya que luego del efecto las emociones perduran. Por ello el suicidio se relaciona con la depresión, y con la angustia emocional incontrolada.
Los hombres generalmente buscan enmascarar sus emociones, y que no tienen una red de apoyo que brinde sostén emocional, posiblemente el hacerlo pueda ser un factor de protección. Eso se convierte en una hipótesis que las mujeres sí busquen ayuda al sentir tristeza y que también corresponde a la imagen tradicional que las mujeres deben de ser altamente emocionales.
Heteronormatividad
Otra imagen no tan evidente como exigencia de ser hombre es ser heterosexual, y tener estrictamente con un aspecto masculino. Por ello, al salirse del modelo hegemónico y tener otra orientación sexual que no sea la socialmente aceptada, o no corresponder al cuerpo biológico de nacimiento (cisgénero), puede conllevar una disonancia enorme con el modelo que busca categorizar a las personas con más valor o con menos valor. Esto sumado, a altos niveles de estigma, discriminación y exclusión social hacia la población LGBTI puede convertirse en causal para cometer suicidio.
Según un estudio que se llevó a cabo en 2013 con 400 transexuales e intersexuales en El Salvador (COMCAVISTRANS, 2013), existe un rechazo generalizado hacia las personas debido a su orientación o preferencia sexual, debido a que el 70% de los encuestados/as pensaron más de una vez en suicidarse; y refiriendo que la razón es la dificultad por integrarse a la sociedad, y la discriminación.
Este 10 de septiembre, el reto es promover activamente acciones para prevenir el suicidio, y una de ellas es deconstruir la imagen tradicional de ser hombre, que nos permita hablar de lo que nos importa, de los que haga sentir tristes, buscar ayuda, cuidar la salud propia, valorar y respetar la diversidad de hombres que existen.
